Cuando Katiuska pinta se transporta a otro lugar, a otra dimensión, forma parte del propio cuadro, de sus personajes, estableciendo una comunicación que sólo los que han experimentado esto pueden entender. Se deja llevar, improvisa, disfruta, crea, habla y escucha todo lo que el lienzo le quiere contar, a veces mucho, a veces poco pero siempre estableciendo un juego de imágenes que expresan y comunican lo que hay en su interior. Con su trabajo intenta contar cosas, historias, algunas veces reales y otras no, con el ser humano como protagonista y en el que busca su fuente de inspiración. Intenta que su estilo sea distinto, que la diferencie y que le haga sentirse cómoda a gusto y feliz. |