La
técnica consiste básicamente en imprimir una misma imagen
sobre una superficie, de forma repetitiva simplemente pasando
pintura a través de una plantilla.

Esta
técnica fue empleada por las primeras dinastías egipcias,
las figuras regularmente repetidas en los sarcófagos, son
exactamente iguales unas a otras.

En la misma época aparecía en china, un procedimiento de
impresión sobre piedras grabadas.

Durante
la antigüedad clásica, sobre todo en los países orientales
se emplearon plantillas rudimentarias para pintar telas.
Las plantillas eran de piel o de metal

Durante
la edad media el arte de las plantillas fue utilizado repetir
motivos ornamentales en las ilustraciones de los manuscritos.

En
el Renacimiento era un procedimiento habitual en los talleres
de pintura.

A
partir del siglo XVIII se utilizo para la nueva industria
de siluetas humorísticas destinadas a los teatros de sombras.
Con estas plantillas se reprodujeron las famosas figuras
francesas de Epinal.